La amistad implica sinceridad con la otra persona, pero cuando se conoce una infidelidad por parte de la pareja de una amigo o amiga, no es nada fácil ir y soltarle a la cara una verdad tan dolorosa. Hay quienes creen que es mejor decírselo todo, aunque se enoje con el mensajero y están lo que consideran que es mejor callar.
Hasta dónde la amistad da derecho a lastimar a una persona muy querida a la que su pareja está engañando. Esa es la gran pregunta cuando se conoce a ciencia cierta sobre la infidelidad del marido o esposa de un amigo o amiga. Un opción es ir y soltarle esta dolorosa verdad, corriendo el riesgo incluso de que se enoje con quien lleva el mensaje.
Es más, es posible que incluso no crean lo que se les ha contado y prefieran creerle a su pareja, con lo cuál la relación de amistad puede verse dañada. Está en cada uno medir en qué medida se está dispuesto a poner en peligro un vínculo afectivo importante o si lo que realmente vale la pena es abrirle los ojos a la otra persona.
En este sentido, están quienes consideran que es mejor callar la infidelidad y esperar a que ese amigo o amiga lo descubra por sí misma y que, de este modo, se quite la venda de los ojos que no le permite ver de una vez por toda la clase de persona que es su pareja. Un dilema complejo.
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